Iglesias y personajes de Chillán

Para conocer algo más de la ciudad de Chillán y de su historia:

 

IGLESIAS:

Las comunidades religiosas tienen una historia íntimamente vinculada a la fundación de las principales ciudades del país, ya que pronto tras la conquista española, las distintas congregaciones comenzaron y expandieron su labor evangelizadora. Testimonio de este quehacer es la edificación de templos, parroquias y conventos que, en cada localidad, recoge los rasgos identitarios de la cultura que las acoge.

En el caso de Chillán, la heterogeneidad de su arquitectura y, especialmente, la diversidad de construcciones religiosas, se relaciona con las condiciones impuestas por los sucesivos terremotos que han significado reconstruir la ciudad, modificando la fisonomía de la ciudad al recoger el espíritu y el estilo en boga de las distintas épocas. A continuación presentamos cuatro de sus principales obras para la devoción.

 

 

 

 

Iglesia y Convento de los Carmelitas

Ubicación: Rosas 558 

   

 Esta iglesia es considerada una joya arquitectónica de estilo gótico, en la que destacan los arcos ojivales y la bóveda de crucería, los tallados del altar y confesionario, y los vitrales e imágenes traídas de España, aunque la mayor parte de los trabajos de construcción y adornos fueron ejecutados por los hermanos de esta orden.

 

La historia de esta parroquia comienza entre los años 1903 y 1904, aunque es recién en diciembre de 1910 cuando se pone la primera piedra, en honor a la Virgen del Carmen.

 

 

El primer Carmelita que pisó Chillán fue el Padre Lazaro de Asunción. Era a principios de octubre de 1901 cuando entraba a Chillán el Padre Juan Martín. El 12 de diciembre de 1910 se coloca la primra piedra en honor a la Virgen del Carmen.

 

El terremoto del 27 de febrero de 2010 ha dañado seriamente este icono arquitectónico de nuestra ciudad.

 

 

Templo y convento San Francisco de Chillán

Ubicación: Sargento Aldea 265

La historia de los frailes franciscanos de Chillán está profundamente ligada a esta ciudad desde sus inicios, ya que llegaron apenas cinco años después de la primera fundación.

   

 El convento chillanense fue fundado en Chillán Viejo en 1835, como la casa matriz de las misiones franciscanas en el sur. En ella estudiaban los hijos de ilustres toquis y en su niñez también Bernardo O’Higgins. El actual edificio reemplaza al que fue construido después del terremoto de 1835 y que debió ser demolido debido a los constantes movimientos telúricos que afectaron la ciudad. La bendición de la primera piedra se realizó el año 1907 y la construcción –para la que se trajo el cemento de Alemania, en uno de los primeros intentos en Chile por construir enteramente con hormigón armado– duró veinte años. La obra estuvo a cargo del arquitecto italiano Eduardo Provasoli y según los planos originales el templo mide 70 metros de largo por 23 de ancho y 32 en el crucero. La altura de la nave central es de 18 metros, siendo más alta en la parte del altar. Un dato interesante es la proyección de dos torres de 40 metros de altura con frente hacia la plaza San Francisco, las cuales quedaron inconclusas y cuyos cimientos aún pueden verse. La cúpula construida en 1937 era de espejos, porque la idea del arquitecto era que, cuando se pusiera el sol por el poniente, se reflejara en los espejos produciendo un efecto divino; sin embargo, tras el terremoto de 1939 la cúpula se vino abajo y el espectáculo duró muy poco.

En su interior, el templo franciscano alberga al Museo San Francisco de Chillán, con una colección de piezas antiquísimas y de gran valor de la historia de la Iglesia, objetos sacros e históricos pertenecientes al Convento y Colegio San Alfonso, fundado en 1585. Entre ellos, destacan un libro impreso en Venecia, en 1495, y una tanagra, pieza de arcilla griega anterior a Cristo.

 

También cuenta con objetos religiosos y libros litúrgicos del siglo XVIII, muebles coloniales, una gran colección de imágenes talladas en madera, relicarios, objetos indígenas y pinturas del manierismo italiano. Aún conserva cartas de Bernardo O’Higgins, quien fuera alumno de los padres franciscanos en su niñez. Hace algunos años, se viene impulsando en Chillán una campaña para restaurar su templo, la cual implica un nuevo techo, dos velatorios y la instalación de una Cruz de San Damián que presida el altar mayor. Aunque el templo no amenaza ruina, la acumulación de agua en la loza del Museo San Francisco, las filtraciones en las ventanas y algunas zonas de color verdoso, son clara muestra de humedad y hongos, a lo que se suma el constante anidar de palomas en el techo, que con sus excrementos y otros restos van mermando el estado de conservación de este lugar de culto.

 

 

 

 

 

PERSONAJES:

BIOGRAFIA DE MARTA BRUNET

Fue hija única del acaudalado matrimonio formado por Ambrosio Brunet Molina y la española María Presentación Cáraves del Cossio. Nació en Chillán el 9 de agosto de 1897. Confinada al campo familiar en Malleco, no asistió al colegio y creció entre lecturas, rodeada de profesores y otros adultos. Como muchos jóvenes de su entorno, tuvo ocasión de complementar su formación con un viaje al Viejo Mundo (en 1912). Tras iniciarse la Primera Guerra Mundial, regresó a Chile. Fuente obtenida desde www.icarito.cl

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BIOGRAFIA DE MARTA COLVIN

Escultora chilena. Nació en Chillán el 22 de junio de 1915 y murió en Santiago el 27 de octubre de 1995. En 1939, ingresa a la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile, donde estudió con los maestros escultores Julio Antonio Vásquez y Lorenzo Domínguez y donde más tarde, 1950,  asumió la Cátedra de Escultura. Fuente obtenida desde www.profesoresenlinea.cl

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BIOGRAFIA DE RAMON VINAY

Nació en Chillán, Ñuble, el 31 de Agosto de 1911.

Ramón Mario Francisco Vinay Sepúlveda era hijo de Jean Vinay Robert y Rosa Elvira Sepúlveda Lara siendo el tercero de los cuatro hijos de este matrimonio. Fuente obtenida desde www.operasiempre.es

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El tiempo de construcción fue de aproximadamente de 2 años y medio, siendo el hermano Rufo el arquitecto y director de la obra, mientras que el hermano Estanislao fue el inspirador genial de esta obra centaenaria que sigue alzándose majestuosamente con su característica blleza gótica.

 


La inauguración del templo en la calle Rosas se realizó en 1913, dos años después se completaron las dos torres de la iglesia y funcionó como convento exclusivamente de religiosos carmelitas descalzos hasta el año 1972.