Jefa Biblioteca Pública Municipal se acoge a Jubilación

Hoy es un día en el cual sentimientos variables se vinculan. Un día en donde las lágrimas y las risas parecen parte del mismo entramado. Es que hoy nos toca despedir a una gran compañera que, si bien, ocupaban aquí un cargo de conducción, nunca dejó de mostrarnos que era uno más entre nosotros.



            Marujita (como todos con cariño te llamamos) ha sido, es y será para esta institución un verdadero baluarte, que sin pretensiones o vanidades, dedicó horas y días para que todos juntos llevemos adelante esta hermosa aventura que elegimos para delinear nuestras existencias.



Allí estuvo siempre, en cada rincón en donde se la necesitaba, en cada lugar de duda, inquietud o desconocimiento para acercarnos toda su experiencia, no sólo profesional, sino de vida también.



            Y así, haciendo uso de la receta perfecta: una gran cantidad de saberes y varias pizcas de sentido común, logró que quienes estamos hoy aquí rindiéndole homenaje, lleváramos nuestros pasos hacia los mismos objetivos y las mismas metas, más allá de la tarea específica de cada uno.



            Después de tantos años de trabajo, de transitar los distintos espacios de la educación, de mañanas madrugadoras y tardes agotadoras, llegó a este momento en donde podrá mirar atrás y ver con intensa satisfacción todas las semillas que fue sembrando y los frutos que cosechó.



            Hoy el júbilo de este retiro nunca lo dejo de tener, porque llevo a cabo su función con felicidad. En todo caso, y si tomamos el significado de la raíz de esa palabra, siempre fueron unos jubilados porque nunca perdieron su accionar jubiloso, feliz y radiante.



            Pero no piense que se va del todo. En primer lugar porque volverá a este lugar no sólo como una visita sino como nuestra gran compañera, nuestra querida amiga.


           


            Pero, además, su esencia siempre estará en cada rinconcito de su biblioteca