EL ANGEL AZUL


JOSEF VON SETRBERG

Josef Von Sternberg siempre destacó por el clima y la atmosfera con que envolvía sus escenas, dotando de un sello incpnfundible a todas sus producciones. por ello, sus obras, por encima de todo, son plásticas y se caracterizan por una belleza visual inusual en el cine de esa época. Von Sternberg nació en Viena (Austria) el 24 de mayo de 1894, pero con 10 años de edad se trasladó con toda su familia a los EEUU. Su debut en el cine se tuvo lugar en el año 1925 cuando se sentó tras la cámara para dirigir The salvation hunters, a la que le siguen una serie de películas mudas que culminan con su obra maestra: La ley del hampa (1927), Los muelles de Nueva York (1928), La última orden (1928) y El ángel azul (1930). esta película se produjo y se rodó en Alemania, contando como protagonista con uno de los mayores mitos de la historia del cine: Marlene Dietrich. la diva consiguió fama mundial gracias a este título y, a partir de entonces, se convirtió en un rostro fijo en los siguientes trabajos del director austriaco. las siguientes obras de Von Sternberg pueden ser consideradas las mejores de su filmografía, gracias, sin duda, entre otros aciertos técnicos y de gui8ón, a la constante aparición de la Dietrich en ellas. nadie la dirigió con la maestría del cineasta austriaco. De todos estos títulos, Marruecos (1930) y El expreso de Shanghai (1932) son obras que alcanzaron el reconocimiento de la crítica internacional. de este mismo periodo es también un título grabado sin la actriz alemana, pero igualmente rebosante de calidad artística: Una tragedia humana (1931).  
Después de esta gloriosa etapa, Von Sternberg entra en una fase en la que comienza a primar en su cine la imagen por encima del guión, lo que no fue bien recibido por sus contemporáneos. De esa forma, el nivel de éxito de su obra disminuyó tanto en crítica como en público. De esta tendencia cromática se puede destacar El embrujo de Shanghai (1941). Josef Von Sternberg falleció en Los Ángeles el 23 de diciembre de 1969, pasando a la historia, no sólo por la magia de su obra, sino también por haber sido el descubridor de Marlene Dietrich.


MARLENE DIETRICH

Maria Magdalene Dietrich nació en Berlín, Alemania, el día 27 de diciembre de 1901, con los albores del nuevo siglo. Su padre, un teniente de policía prusiano de enorme seriedad y rectitud, le inculcó la disciplina militar que tanto la ayudaría para cimentar su trabajo como actriz, siempre basado en el esfuerzo personal. En los maravillosos años veinte, precedentes de la gran crisis del 29, comenzó su relación con el mundo del espectáculo como cantante en la escena de los cabarets berlineses, donde fue descubierta por el genial director germano Josef von Sternberg, quien inmediatamente la contrató para protagonizar la película "El Ángel Azul", filme de culto para todos aquellos seguidores de la diva. Von Sternberg transformó a la rolliza joven en el ser esbelto, misterioso y un poco andrógino que la caracterizó desde entonces, pudiendo afirmarse que la Dietrich es, por tanto, un producto elaborado con delicadeza por el realizador alemán. 
En 1929 se la llevó consigo a los Estados Unidos, la que por entonces era ya la Meca del cine. A partir del éxito de Morocco (1930), título que le valió una nominación al Oscar a la mejor actriz en 1931, se convirtió en una de las actrices mejor pagadas y más solicitadas de entonces. Entre 1932 y 1945 protagonizó numerosas películas con las mayores estrellas masculinas de la época como parteners: Jean Gabin, Charles Boyer, Cary Grant, Tyrone Power, James Stewart y John Wayne. El final de la Segunda Guerra Mundial, supone el comienzo de  una nueva etapa como cantante y sólo volvió a aparecer en el cine esporádicamente. Su voz, baja, misteriosa, profunda y sensual, le abrió las puertas de escenarios más afamados de la época como Las Vegas y Broadway. Lamentablemente, la diva tenía un nuevo amante que ya no le abandonaría nunca: el alcohol. Durante una de sus representaciones sufrió un accidente, lo que trajo consigo su retirada de la escena. Los últimos trece años de su vida los pasó recluida en su vivienda de París, alejada del mundanal ruido y de la frialdad e hipocresía con la que había convivido durante sus años en Hollywood.  
Esos duros años finales los pasó en la cama, pero sin perder contacto con sus amigos de siempre y sus amigas, pues de acuerdo con la correspondencia de la actriz, subastada recientemente, Marlene Dietrich fue amante de las más bellas mujeres en su época.


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