CALIGARI y NOSFERATU


VIERNES 29 DE JUNIO

EL GABINETE

DEL DOCTOR CALIGARI

(DAS CABINET DER DR. CALIGARI)

(1919) de ROBERT WIENE,

con Werner Krause, Conrad Veidt, etc.

 

El expresionismo alemán es una producción artística excepcional, verdadero espíritu de su época, que se desarrolló llegando rápidamente a su cúspide artística. Influido por las vanguardias del momento, desde las artes visuales a la literatura, afectado por la angustia de entreguerras, esta dotado de un espíritu sombrío, retorcido y macabro, siendo el último resabio de la herencia del romanticismo alemán. A este período pertenecen obras como “Fausto” y “Nosferatu” de Murnau; “Los Nibelungos” y “M”, de Lang, entre las más recordadas, y por supuesto “El Gabinete del Dr. Caligari” de Robert Wiene, piedra basamental del expresionismo fílmico alemán.

 

Si existe algún título que concentre las características de este tipo de expresión cinematográfica es “El Gabinete del Dr. Caligari”, una película producida por el esencial Erich Pommer, que en principio convocaba a Fritz Lang, para su realización. Finalmente acepta el desafío Wiene dado que Lang se encontraba en pleno rodaje de “Las Arañas”. La mayor significación de esta tendencia artística es que supera en la producción de la época la simple representación realista aportando al mundo de las imágenes del cine de la carga subjetiva que pueden sugerir. El contraste radical de luces y sombras, la carencia de los medios tonos, la polarización en la interpretación actoral, la simbología de formas distorsionadas por la luz, los maquillajes y vestuarios prolijamente diseñados y el rodaje en interiores exacerbando la representación de un mundo irreal y delirante, soportado además con las exquisitas pinturas escenográficas de Walter Reimann, Hermann Warm y Walter Rorigh, escuela de futuras generaciones de escenógrafos, recogen y reproducen un universo extraviado, malsano y espectral, describiendo de manera pesimista la vorágine que se estaba acercando a esa sociedad, con la locura como basamento estético y creativo anticipatorio de la locura real que habría de venir.

 

La utilización y creación de estos recursos expresivos hacen de esta obra una joya imprescindible de séptimo arte y se constituye en una de las obras maestras del expresionismo alemán. El rodaje de Wiene se divide en actos en los que vamos siendo testigos de las peripecias del Dr. Caligari y su misterioso ayudante en un pequeño pueblo germano iluminado por la llegada de una feria de juegos, pero también azotado por una serie de crímenes sin asesino visible.

Una puesta en escena y producción cuidada desarrollan un cuento de terror que opera tanto desde sus aspectos visuales como por la naturaleza temática, dando inicio en 1919 a posteriores tendencia icónicas de sagas de monstruos y una notoria y asumida influencia en autores contemporáneos como Burton, William, Lynch.

El filme denota además la sagacidad de Wiene en la utilización de los que hoy llamamos flash-backs, y un montaje sinuoso que llevará al espectador que levara a espectador a situarse siempre con una permanente duda ante las imágenes y las víctimas.

“El Gabinete del Dr. Caligari” esta actuada por Conrad Veidt, uno de los actores más famosos de Alemania, junto a otro no menor: Emil Jannings. Su apariencia delgada, retorcida, embutida en un vestuario negro ceñido, maquillado con sombras para resaltar sus espantados ojos y una rígida sobreactuación, ha quedado en la retina cinéfila como uno de los personajes cumbre dek expresionismo, que dejó una marca poderosa en la cinematografía norteamericana de las décadas de los treinta y cuarenta cuando directores como Lang, Lubistsch, Murnau y actores como Peter Lorre y Marlene Dietriech cruzaron el atlántico huyendo de la irracionalidad nazi.

 

IVAN CARDENAS G.

 

 

 


VIERNES 6 DE JULIO

NOSFERATU

(1922) de F.W. MURNAU,

con Max Schreck, Greta Schröeder, etc.

 

Raúl Ruiz, probablemente él mas prestigiado cineasta chileno es  enfático en presentar a Friedrich  W. Murnau como el mayor poeta visual del cine mudo. “Un hombre que trató al cine como un arte cuando no mucho antes solamente era un entretenimiento de feria, fue uno de los principales artífices de la madurez del lenguaje cinematográfico y tenía tanta imaginación y valentía que creó una gran cantidad de inventos para dotar al cine de medios antes no imaginados, pero sobretodo fue un poeta de la imagen, capaz de llenar la pantalla de emoción y lirismo.”

La obra de Murnau si bien está catalogada en el cine expresionista clásico alemán, puedo discutir que con su visión documentalista fue más cercano a la escuela naturalista, queriendo siempre coger la realidad intentando alterarla lo mínimo posible. Las constantes de su filmografía muestran siempre las contradicciones modernistas entre salvajismo y civilización,  entre lo mágico y lo racional, entre el amor y la tragedia, desarrollando con esto un relato que fluye con ritmo perfecto. Murnau, esteta del romanticismo, busca la máxima expresión de la belleza y considera que el realismo debe supeditarse a esa búsqueda de la belleza. A él parece interesarle mas el cómo se relata visualmente algo que lo que se cuenta en sí, la forma esta muy relevada por sobre el contenido, pero siempre con historias de interés como para contener a aquellos que lo consideraren excesivamente  esteticista.

Friedrich Wilhelm Plumpe, nació en la ciudad de Murnau en Westfalia, Alemania en 1888, hijo de comerciantes, estudió Filosofía, Historia del Arte, Literatura y Música, pero su gran pasión siempre fue el teatro.

Participa en la guerra mundial como aviador y es tomado prisionero tras la frontera suiza y persistentemente continúa su labor creativa. El gobierno alemán le pide que dirija películas propagandísticas, a lo que él accede. Cuando conoce la obra de  Griffith, creador del lenguaje cinematográfico como hoy lo entendemos, comienza su aporte al cine como un arte con todas la de la ley. No mucho más tarde en Alemania se estrenaría "El gabinete del Doctor Caligari" de Wiene, película fundacional del movimiento expresionista, y Murnau se vinculará a este movimiento consolidándose como cineasta. Así definitivamente el cine parece consolidarse como arte en Alemania. Es dentro del expresionismo donde se da su primer gran éxito: “Nosferatu”, film en el que registra el mito del conde Drácula,

A partir de entonces Murnau empieza a destacar, junto a Fritz Lang, como uno de los mejores directores alemanes del momento, pasando rápidamente a ser visto como el mejor director del mundo, hecho que se consolida con la producción de “El Último”(1924), su segundo filme. La película sorprendió a todo el mundo inicialmente incapaz de comprender cómo ese alemán era capaz de mover la cámara de esa manera.

La industria cinematográfica norteamericana rápidamente importó a Murnau. Antes de cruzar el Atlántico debió filmar dos largometrajes más en Alemania. “Tartufo”, basado en una obra de Moliere, y “Fausto” de Goethe, que, junto a "Metropolis" de Fritz Lang, fueron las mayores superproducciónes de la cinematografía Alemana clásica.

Después del enorme éxito comercial y artístico de "Fausto", Murnau viaja a Hollywood con un contrato de William Fox, en plena expansión de sus estudios y deseoso de dar a su productora una validación artística mayor. Para ello contrató al director que había asombrado a todo Hollywood por su capacidad creativa y para llevarlo a USA le ofreció unas condiciones solo comparables a las que tuvo Orson Welles cuando realizó su contrato con la RKO. Un sueldo mucho más alto que el de cualquier otro director, total libertad creativa y tener a su disposición los mayores medios técnicos y económicos que pudiera soñar un cineasta en aquella época.

 

“Nosferatu” es la película que da inicio a la gran obra de Murnau, desarrollando una fama que le otorgara un enorme prestigio hasta hoy como uno de los cineastas que más significativamente se ha proyectado en la historia del cine. Esta obra, basada en la novela de Stoker, da inicio a un culto, seguido por unas cuantas decenas de directores que no han resistido el hacer ”su versión” de la leyenda del Conde Drácula, sin contar con la enorme cantidad de seguidores y coleccionistas de estas obras. Incluso para cineastas de enorme prestigio como el alemán Werner Herzog, y el norteamericano Francis Ford Coppolla, ha sido inevitable hacer referencia a la obra de Murnau.

 

IVAN CARDENAS G.


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