Delirios de extensión...

Kilómetros de miradas...

Días de sumisión...

Años de férrea dirección...

Curvas...

Sucias...

me soportan.

Veredas...

 

Pisadas y descoloridas, sucias frente al cielo, curvas y amistosas. No sabría que decir de ellas. Constantes, silenciosas. Las recorro en mi silencio. Agobiadas por incásicos recuerdos, lúcidas a la sombra de un farol, eternas en mi efímera mirada,                    viciosas...

...adictas al hedor de los nuevos fantasmas. Me embriagan, me sofocan, me comunican. Por los laberintos infinitos, por las ideas y fantasías, por las sombras del mediodía, por inigualables recuerdos, por huellas desnudas, por bovinos olores...

...en ruidosas caravanas, en silenciosas procesiones, en resignados cortejos fúnebres, en inefables sensaciones, en jamás contadas ocasiones...

...ellas,

las veredas, me han llevado a la conciencia de ser un fantasma.




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