Paso a paso

dolor a dolor

año a año

piedra a piedra

mano a mano

lágrima a lágrima

derroteros

huellas

Calles...

Calles y caminos, extraños y conocidos, largos y entrelazados al ideario concebido por múltiples experiencias depositadas en los rincones y tejados, en piedras y adoquines, en bebederos olvidados por visiones equinas y galopantes palabras que tienen la facultad de parir.

Extraños seres las habitan, las fecundan en interminables escarceos amorosos. Las visitan y acarician, mendigando los favores reservados a las meretrices y a los que desfilan en ambiguas emociones.

 

Muchas veces imaginada como un final, mi ciudad, a veces me ofrece caminos pedregosos, saturados del barro de  la inclemencia, húmedos de tanta desesperanza, ricos en espejismos de altura...

...que me llevan irremediablemente al delirio que provocan las inefables visiones de lo encantado.




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